viernes, 25 de septiembre de 2009

Perfumes que suspiran


El aroma es algo tan del corazón, que es muy fácil descubrir cuando alguien te da un perfume por salir del paso, o porque es algo que le nace de lo profundo.

En el lenguaje oculto del perfume está una asombrosa verdad: se sabe si las almas se conocen o solamente se adivinan. Cuando yo me acerco a una esencia, cierro los ojos y me imagino la química de esa esencia con su piel, con los colores que usa, con su sonrisa, con sus manos. Y dejo que me invada, que me inunde, que me estremezca, a ver si la esencia me hace sentir lo mismo que me hace sentir él.

Hoy me dijeron: Flower Bomb de Viktor Rolf es una bomba de más de mil flores. Curiosamente tengo uno de esos... pensé en quien me lo regaló y me dije: cuánto me conoce este sujeto. Con ningún perfume se ha equivocado, pero con este me volteó de cabeza, me desbocó el aliento!


Lo más hermoso es que no tiene ni idea. Y en esa ingenuidad tan suya, no se dá cuenta de todo lo que alimenta en mí.

A veces quisiera colgarlo cual piñata y zarandearlo, darle unos buenos cates para que entienda que nada es para siempre, que no hay reglas por encima de lo que nace del corazón, que algunos regalos simplemente vienen del cielo y que en su efímero paso nos enriquecen, nos hacen despertar a sentimientos que nos ayudarán a sobrevivir la última etapa de nuestras vidas.


Y que no son más que eso, alas de ángel en tiempos de ocaso.



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